DiscusiónLa prevalencia global de Demodex spp en rostro de pacientes de sexo femenino fue de 35% (IC 95%; 29-42%). Dato similar a un estudio realizado en Turquía, utilizando el método de la SSSB en pacientes con enfermedades dermatológicas, presentando una prevalencia de 49%.[7] En cuanto a la prevalencia de presencia para este grupo de estudio fue de 24% (IC 95%; 18-30%); comparable a un estudio en población mexicana, donde la prevalencia de presencia fue de 27%.[8] Pudiendo estos datos ser semejantes por ser en países latinoamericanos que comparten características epidemiológicas. La prevalencia de demodecidosis fue de 12% (IC 95%; 7-16%). Un estudio realizado en Perú en 2015, reportó una prevalencia de demodecidosis de 62%.[9] Esta variación en los datos puede deberse a que, a diferencia del nuestro, el realizado en Perú únicamente tomó en cuenta pacientes con dermatosis faciales. Se demostró una asociación estadísticamente significativa entre Presencia y los grupos de edad de 31 a 45 años (p=0.011, 6.6) y en > 75 años (p=0.007, 7.4). La prevalencia de Presencia en las pacientes de 46 a 60, 61 a 75 y en > 75 años, fue de 34%, 38% y 100% respectivamente. Con esto se puede observar que hay un incremento en la prevalencia conforme aumenta la edad del paciente. Este resultado coincide con la literatura, que fundamenta que la colonización por Demodex incrementa con la edad y normalmente se detectan en personas mayores de 70 años.[3] Un estudio realizado en Guatemala con pacientes asintomáticos determinó que la edad se asociaba estadísticamente con la presencia se ácaros. De hecho, el grupo etáreo de 46 a 55 años presentó mayor frecuencia de Demodex folliculorum con una frecuencia de 80%, seguido del de mayores de 55 años con 45%.[10] Esto puede deberse a que las personas mayores manifiestan más secreción sebácea y ensanchamiento de la apertura folicular que es propio de la edad.[11] Otro hallazgo significativo fue, la relación entre el grupo de 16 a 30 años y demodecidosis (p=0.048, 4.0). Al realizar el odds ratio para este grupo de edad se determinó que era de 0.3, es decir menor a 1 por lo que podemos decir era un factor protector para el desarrollo de demodecidosis. Además, este fue el grupo etáreo que tuvo una menor prevalencia de demodecidosis (5%) en comparación a los demás. Esto se puede deber a que, en pieles de paciente jóvenes, no se propicia un ambiente de infestación como sucede en pacientes mayores. Hubo una relación estadísticamente significativa entre rosácea y demodecidosis (p=0.00003, 17.7). La prevalencia de demodecidosis en pacientes con rosácea fue de 29%. El odds ratio para este grupo fue de 6.1, es decir un factor inductor. Estos resultados coinciden con la literatura a nivel mundial. Un estudio del año 2015 realizado en Polonia, determinó que el riesgo de infestación por Demodex es 3 veces mayor en pacientes con rosácea, en comparación a la población general. Un 87% de las pacientes con demodecidosis indicaron tener síntomas en el rostro, dentro de estos figuraban rubor, prurito y ardor, respectivamente en orden de frecuencia. Se demostró que, existe una relación significativa entre sintomatología facial y demodecidosis (p=0.025, 5.04). Estos hallazgos son como los descritos en la literatura. La demodecidosis se caracteriza por ser una dermatosis eritematosa, puede presentar lesiones papulares y/o pustulosas, ocasionalmente se acompaña de una descamación fina, telangiectasias y prurito. Los síntomas pueden desaparecer después de recibir terapia acaricida, y las condiciones de la piel pueden sanar. Solo 50 pacientes indicaron utilizar protector solar en el rostro diariamente, representa esto un 26%. Se demostró una asociación estadísticamente significativa entre el uso de protector solar y presencia (p=0.025, 5). Según el odds ratio calculado, tener esta práctica confiere protección. |