Introducción Al principio de la pandemia, se creía que la COVID-29 ocurría con menos frecuencia y severidad en niños. Sin embargo, se han reportado varias complicaciones graves en niños infectados, una de las cuales es la invaginación intestinal. En estudios previos se sugiere que COVID-19 puede estar implicado en el desarrollo de la invaginación intestinal. En Wuhan, China, en una serie de 5 pacientes pediátricos que presentaban síntomas no respiratorios, el caso No.1 se trató de una niña de 10 meses con invaginación intestinal y test para SARS-CoV-2 positivo.[1] Presentamos el caso de un niño de 6 meses con COVID-19 e intususcepción intestistinal. Presentación de caso En la emergencia del Hospital Roosevelt, se recibió a paciente con historia de fiebre de 38.5°C, tos, irritabilidad, y vómitos de 3 días de evolución, inicialmente tratada por médico privado con acetaminofén y amoxicilina/ácido clavulánico, sin mejoría. Niño es referido por deposiciones sanguinolentas, como en jalea de grosella, en abundante cantidad. Al examen físico, paciente se encontraba afebril, FC 146x min, normotenso, mucosas pálidas, irritable, abdomen con ruidos gastrointestinales disminuidos, doloroso a la palpación. Rayos X de abdomen mostró dilatación de asas intestinales y mala distribución de gases, Hb 11g/dl, plaquetas 270,000/ul, ecografía abdominal reveló intususcepción de íleo, prueba de hisopado para COVID-19 positiva, dímero D en 5053.68 ng/ml, PCR 19.95 mg/dl, ferritina 102.68 ng/ml. En sala de operaciones se comprobó la invaginación íleo-ileal y se resecó segmento que mostró cambios vasculares irreversibles. Se inició antibioticoterapia de amplio espectro. Un día después, inició con desaturaciones de oxígeno, le administraron oxígeno suplementario en cánula binasal. Iniciaron nutrición parenteral y transfundieron células empacadas. Después de 15 días de hospitalización y ya con tolerancia oral, paciente egresó en adecuadas condiciones. |