Caso clínicoPaciente femenina de 12 años de edad, ingresada a la emergencia por historia de fiebre de 39°C de cuatro días de evolución, asociada a escalofríos, sudoración y pérdida de apetito. Además, refiere dolor articular en muñecas. Sin antecedentes de importancia. A su examen físico se encontró fiebre de 38°C, dolor a la palpación abdominal, resto del examen físico normal. En sus laboratorios: Glóbulos blancos 3.07 K/ul, neutrófilos 71.50 %, linfocitos 8.80%, monocitos 6.80%, eosinófilos 12.70%, basófilos 0.20%, hemoglobina 10.70 g/dl, hematocrito 32.1%, plaquetas 40.0 K/ul, TP 14.5 s, TPT 48.2 s, glucosa 97.90 mg/dl, creatinina 0.45 mg/dl, nitrógeno de urea 10.40 mg/dl, sodio 140 mEq/l, potasio 3.85 mEq/l, bilirrubina total: 1.37 mg/dl, bilirrubina directa 0.54 mg/dl, bilirrubina indirecta 0.83 mg/dl, proteínas totales 6.11 g/dl, albúmina 3.71 g/dl, transaminasa oxalacética 46.70 U/l, transaminasa pirúvica 48.50 U/l, gamma glutamil transferasa 85 U/I, fosfatasa alcalina 297 U/I. Se encontró anemia, trombocitopenia, leucopenia, y ligera alteración de pruebas de función hepática. Pruebas para la detección de dengue negativas. Paciente desarrolló náusea y vómitos 2 días después, Al reinterrogatorio ella indicó haber viajado a Petén, zona endémica para paludismo. Además hermano fue ingresado al hospital por sintomatología similar. La gota gruesa fue positiva para Plasmodium vivax. DiscusiónSiempre se debe tomar en cuenta el diagnóstico de paludismo en pacientes que cursan con fiebre con sospecha de origen infeccioso, sobre todo si visitan regiones endémicas para malaria. La malaria se manifiesta con síntomas generales poco específicos como fiebre, malestar general, cefalea, fatiga, mialgias, dolor abdominal, náusea, vómitos, diarrea [1,2,3,4]. Los cuales pueden confundirse con otras causas infecciosas, como Dengue. Los laboratorios de la paciente pudieron dar una mejor orientación al diagnóstico, ya que el parásito plasmodium causa descenso de las plaquetas (disminución de supervivencia, aumento del secuestro esplénico y menor producción) y de glóbulos rojos (por hemólisis directa de los trofozoítos, mayor eliminación por parte del bazo y una mala producción). En este caso la paciente no desarrolló esplenomegalia. La anemia es la principal complicación grave en pacientes que cursan con la infección. La paciente también presentó leucopenia, en este caso asociada a la malaria, y linfopenia, que usualmente no disminuyen en esta infección. En la interrogación de la madre, se documentó que la ella tuvo COVID-19, por lo que se infiere que la hija pudo haber cursado con esta enfermedad también, explicando así el descenso de los linfocitos. La alteración de las pruebas hepáticas presentes en la paciente se debe a la afectación directa e indirecta del parásito sobre los hepatocitos. La elevación de bilirrubina está vinculada con la hemólisis. |